Programa «En casa»

Programa «En casa»

Muchas de las habilidades que debemos adquirir en los primeros años de vida deben aprenderse y desplegarse en el hogar (adquirir buenos hábitos de alimentación, el control de esfínteres, el aseo, el juego, la comunicación…) o en los contextos comunitarios más próximos (ser capaz de esperar la cola del supermercado, acudir a la consulta médica, jugar al corro en el recreo, relacionarse correctamente con los niños del parque o tener una conducta adecuada en el restaurante….). Al adquirir competencia en estos entornos próximos nos estamos capacitando para la vida adulta: las relaciones de amistad, las relaciones de pareja, el trabajo, los estudios, la vida independiente…

Las personas con alteraciones del espectro del autismo u otras alteraciones del desarrollo en ocasiones tienen dificultades a la hora de adquirir espontánea y naturalmente estos aprendizajes, y muestran dificultades para adaptarse a algunos de los contextos en los que viven.

Además, a veces les cuesta dar sentido a situaciones o aprendizajes, lo que a su vez dificulta que puedan generalizar lo que aprenden en un contexto a otro.

Por poner un par de ejemplos…

» Cuando Gabriel acude a sus sesiones de atención temprana permanece tranquilamente sentado en la mesa durante todo el tiempo que dura la merienda. Sin embargo, al llegar a casa sus padres son incapaces de conseguir que se siente ni una sola vez para cenar.

» A Lydia le encantan las pompas de jabón. Cuando está con su terapeuta coge el frasco, se lo entrega, y mirándola dice “pompas” mientras lo señala. Sin embargo, en casa, cada vez que su mamá coge el frasco de pompas para jugar con ella, Lydia se enfada y abandona la habitación llorando.

¿Qué ocurre? ¿Por qué manifiestan unas habilidades en unos contextos y aparentan no tenerlas en otros? ¿Acaso son necesarias habilidades profesionales especiales para relacionarse de forma exitosa con chavales con autismo o alteraciones del desarrollo sociocomunicativo?

Lo cierto es que los profesionales, por su experiencia teórica, técnica y clínica por lo general cuentan con las claves para definir, desentrañar y aplicar las estrategias más efectivas para resolver los problemas más habituales de su ámbito. Sin embargo, en el ámbito de la educación en general, y en el de la intervención con alteraciones del desarrollo en particular, el impacto de la labor de los profesionales es escaso, si no está respaldado por la implicación estrecha de las familias. De poco sirven las nuevas habilidades adquiridas en contextos artificiales si estas no pueden ser trasladadas a los contextos reales donde es necesario que se pongan en marcha.

Las personas con autismo y otras alteraciones del desarrollo, requieren apoyos específicos e individualizados que deben ser aplicados en aquellos entornos donde encuentran dificultades para participar. Y además, estas ayudas las deben suministrar los “apoyos naturales” de esos contextos, es decir, las personas que naturalmente están allí (los papás, los abuelos, los hermanos, los niños del parque, los compañeros del cole, el pediatra, el tendero…) para maximizar la probabilidad de éxito.

Por eso, en HoDARI entendemos que nuestro trabajo lo tenemos que hacer en los entornos naturales (en la casa, en el cole, en el centro de salud, en la calle…), de tres maneras:

  • Trabajando de manera directa con la persona con autismo u otras alteraciones del desarrollo para ayudarla a comprender mejor las situaciones que la rodean y dotarla de las mejores estrategias para adaptarse a ellas.
  • Asesorando y capacitando a las familias para que mejoren sus habilidades para afrontar las situaciones del día a día. No es conveniente que las familias se conviertan en terapeutas, no deben trabajar con sus hijos. Pero sí es conveniente que adquieran herramientas que les permitan sentirse capaces de comprenderle, de hacerse comprender, de desarrollar interacciones satisfactorias con su hijo y de favorecer su desarrollo óptimo.
  • Informando y capacitando a otras personas, fuera del núcleo familiar más estrecho, pero también relevantes en la vida de la persona con necesidades especiales, para mejorar la comprensión que tienen de ella y sus opciones de mantener relaciones mutuamente enriquecedoras.

 

Si eres familiar de una persona con Trastorno del Espectro del Autismo, estás de acuerdo con este planteamiento y quieres adquirir herramientas efectivas para favorecer el desarrollo de ese niño, contacta con nosotros para conocer más acerca de nuestro plan de intervención y asesoramiento a familias en contextos naturales.